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Pregunta 247:

“¿No considera el Nuevo Testamento que las relaciones sexuales antes del matrimonio son un pecado? Si son pecado, ¿por qué los cristianos tienen relaciones sexuales prematrimoniales y por qué no enfatizan la virginidad?” [T]

 

Respuesta: Dividimos nuestra respuesta en dos partes.

 

1) ¿Qué concepto de castidad, sexualidad y amor está en la base de la prohibición católica de las relaciones sexuales prematrimoniales?

 

De acuerdo con las enseñanzas del Nuevo Testamento, la Iglesia enseña la virtud de la castidad, es decir, pide a los cristianos que amen y vivan castamente. Se transgrede la virtud de la castidad cuando se separa la sexualidad del amor. La finalidad de la unión sexual entre un hombre y una mujer se destruye cuando solo se busca la sexualidad para satisfacción personal. “La unión sexual es la expresión sensual y corpórea más hermosa del amor. Quienes buscan el sexo sin amor mienten, porque la cercanía de sus cuerpos no se corresponde con la de sus corazones. Quien no mantiene la palabra de su lenguaje corporal perjudica a la larga al cuerpo y al alma. El sexo se vuelve entonces inhumano; queda degrado a instrumento de placer y se rebaja al nivel de mercancía. Solo el amor comprometido y duradero crea el ámbito necesario para una sexualidad vivida humanamente y que satisface a la larga” (Youcat. Catecismo Joven de la Iglesia Católica, Ediciones Encuentro y UCAM, Madrid 2011, n. 403).

 

“Un amor casto es un amor que resiste a todas las fuerzas, internas y externas, que quieren destruirlo. Es casto quien asume conscientemente su sexualidad y la integra bien en su personalidad. Castidad y continencia no son lo mismo. También quien tiene una vida sexual activa dentro del matrimonio debe ser casto. Una persona actúa castamente cuando su acción corporal es expresión de un amor seguro y fiel (Youcat, n. 404; cf. también Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2338).

 

“Vive castamente quien es libre para amar y no es esclavo de sus instintos y pasiones. Todo aquello que ayuda por tanto a convertirse en un ser humano más rico en relaciones, más maduro, más libre y más lleno de amor, ayuda también a amar castamente. Uno se hace libre para amar mediante el dominio de sí, que hay que alcanzar, ejercitar y mantener en todas las edades de la vida. A eso ayuda permanecer, en toda circunstancia, fiel a los mandamientos de Dios, evitar las tentaciones, alejarse de cualquier forma de doble vida o doble moral, y pedir a Dios que me proteja de las tentaciones y me fortalezca en el amor. En definitiva, poder vivir un amor puro e indiviso es una gracia y un don maravilloso de Dios” (Youcat, n. 405).

 

Todo cristiano debe amar y ser casto, tanto si es joven como anciano, si vive solo o está casado. “No todas las personas están llamadas a vivir el matrimonio, pero todas están llamadas al amor. Estamos destinados a entregar nuestra vida, unos en la forma del matrimonio, otros en la forma del celibato voluntario por el reino de los cielos, otros viviendo solos y, sin embargo, al servicio de todos. Toda vida humana encuentra su sentido en el amor. Ser casto quiere decir amar con un corazón indiviso. Quien no es casto está dividido y no es libre. Quien ama verdaderamente es libre, fuerte y bueno; puede entregarse a sí mismo en el amor. Así, Cristo, que se entregó totalmente por nosotros y, al mismo tiempo, se entregó completamente a su Padre del cielo, es modelo de castidad porque es el prototipo del amor fuerte” (Youcat, n. 406).

 

La Iglesia está en contra de las relaciones prematrimoniales “porque quiere proteger el amor. Una persona no puede hacer a otra un regalo mayor que el don de sí misma. Decir ‘te amo’ significa para ambos: ‘Solo te quiero a ti, te quiero totalmente y te quiero para siempre’. Puesto que esto es así, no se puede decir en realidad ‘te quiero’ a prueba o por un tiempo, tampoco con el cuerpo. Algunos creen tener propósitos serios en sus relaciones prematrimoniales. Y, sin embargo, estas contienen dos reservas que son incompatibles con el amor: la ‘opción de dejarlo’ y el temor a tener un hijo. Dado que el amor es tan grande, tan santo y tan irrepetible, la Iglesia pide con insistencia a los jóvenes que esperen a estar casados para tener relaciones sexuales” (Youcat, n. 407).

 

2) ¿Cómo se puede vivir como joven cristiano cuando se vive en una relación prematrimonial o ya se han tenido relaciones prematrimoniales?

 

No es ningún secreto que muchos católicos, en particular en nuestra sociedad moderna, no encuentran fácil vivir la doctrina que aquí hemos descrito exhaustivamente y que están viviendo una relación prematrimonial o ya han tenido relaciones sexuales prematrimoniales. El Youcat [Catecismo Joven] comenta: “Dios nos ama en cada momento, en cada circunstancia poco clara, también en cada situación de pecado. Dios nos ayuda a buscar la verdad completa del amor y a encontrar el camino para vivirla de forma cada vez más clara y decidida. En la conversación con un sacerdote o con un cristiano digno de crédito y con experiencia, los jóvenes pueden encontrar un camino para vivir su amor de forma cada vez más clara. Aprenderán que toda vida es un proceso y que, pase lo que pase, siempre se puede comenzar de nuevo con la ayuda de Dios” (Youcat, n. 408)

 

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