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Pregunta 275:

a. ¿Dónde dice Jesús en la Biblia que él es cristiano y que el cristianismo es la religión verdadera?

b. ¿Dónde dice Jesús en la Biblia «Yo soy Dios, tu Señor, solo me adorarás a mí»?

c. ¿Dónde ordena Jesús en la Biblia ir a la iglesia los domingos? 

 

Respuestas breves:

 

1a.

 

Ser cristiano significa vivir en relación con Jesucristo, que es quien nos conduce definitivamente hacia el misterio del amor de Dios. Los cristianos creen que Jesús es el testimonio más tangible de cómo Dios quiere que las personas vivan su existencia cooperando con su amor. Jesús no afirmó que era cristiano, más bien dijo que había venido para «salvar a las ovejas perdidas de Israel» (Mateo 15,24) y a «dar vida, vida en abundancia» (Juan 10,1). Así pues, ni Jesús afirma que es cristiano ni pretende instituir el cristianismo. Los cristianos dirían que el cristianismo es la respuesta de hombres y mujeres al acontecimiento histórico del amor de Dios manifestado en Jesús. De hecho, a los seguidores del Camino de Jesús se les llamó cristianos solo después de su muerte y de su resurrección, en Antioquía, durante la época de Pablo y de su amigo Bernabé (Hechos de los Apóstoles 11,26).

 

2b.

 

Jesús nunca dice realmente en la Escritura «Yo soy Dios, tu Señor, solo me adorarás a mí». Más bien, se vació a sí mismo en la humildad (cf. Filipenses 2,11). Estas palabras pertenecen a la revelación de Dios que encontramos en el primero de los diez mandamientos (Éxodo 20,2-6). Jesús mismo dice a Satán durante sus tentaciones: «Adorarás al Señor, tu Dios, y le servirás solo a él» (Lucas 4,8).

 

 

3c.

 

Jesús nunca ordenó a los cristianos que dieran culto los domingos; esto es el algo que surgió con la historia. En el relato bíblico de la creación se dice que «Dios descansó el día séptimo» (Génesis 2,2). Este es el sabbath judío, es decir, el sábado. El mismo Jesús dio culto como judío  en la sinagoga durante el sábado (Lucas 4,16; Marcos 1,21), y la primitiva comunidad cristiana, siguiendo a Jesús, también daba culto a Dios en la sinagoga el día del sábado (Hechos 17,2). No obstante, los cristianos tenían un respeto especial por el domingo, porque fue el  día en que resucitó Jesús (Mateo 28,1; Marcos 16,1; Lucas 24,1; Juan 20,1). Por consiguiente, para los cristianos este día posee una relevancia espiritual importante, pues Jesús resucitó el día primero de la semana (el domingo), y así, en cierto modo, todos los demás días son santificados también. En efecto, los cristianos creen que cada día tiene que santificarse, si bien celebran su culto comunitario los domingos para conmemorar la resurrección de Jesús y la vida nueva inaugurada por Dios en este día. Sin embargo, Jesús sí dijo a sus discípulos que cuando se reunieran recordaran su muerte y resurrección con una comida comunitaria (Mateo 26,26-30; Marcos 12,22-24; Lucas 22,14-23). Esta comida comunitaria se convirtió en el centro de las reuniones de la comunidad primitiva (1 Corintios 11,23-26), adquiriendo con el paso del tiempo una estructura más simbólica o ritual y denominándose eucaristía. Así pues, cuando los cristianos se reúnen los domingos, especialmente para la celebración de la eucaristía, creen firmemente que están imitando a Jesucristo y obedeciendo su mandato. Esto les ayuda a venerar a Dios como comunidad y les recuerda qué espera Dios de ellos como comunidad.

 

Respuesta larga:

 

En el denominado «Discurso de despedida» (Juan 14–17), Jesús advirtió a sus discípulos diciéndoles «os expulsarán de la sinagoga. Llegará un tiempo en que quien os mate piense que está dando culto a Dios» (Juan 16,2). Esta advertencia debe entenderse en el contexto judío de Jesús: él era judío y vivía entre judíos. El mensaje de Jesús surgió en este contexto, y las prácticas religiosas y culturales judías suministraron los medios para que se proclamara y se entendiera su mensaje. No obstante, Jesús sabía que su mensaje llegaría a ser problemático y que su creciente grupo de seguidores sufriría una gran persecución, hasta el punto de que no podrían participar más en las prácticas normales judías. Gran parte del mensaje de Jesús estaba centrado en cómo vivir una vida espiritualmente pura como judío, pero su mensaje fue evolucionando durante su ministerio. En efecto, aunque decía que había venido para las ovejas perdidas de Israel (Mateo 15,24), ya había comenzado a encontrarse con personas que no pertenecían a la Casa de Israel. Por ejemplo, Jesús es desafiado por una mujer siro-fenicia no judía para que curara a su hija (Mateo 15,21-28; Marcos 7,25-30). Además, Jesús recordó a sus destinatarios judíos que «había muchos leprosos en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno fue sanado, sino Naamán el sirio» (Lucas 4,27).

 

Jesús había llamado a doce hombres para que fueran sus apóstoles, es decir, para que aprendieran de él como su grupo más íntimo y para que, a su vez, promovieran el Camino (Mateo 10,2-4; Marcos 3,13-19; Lucas 6,13-16). A ellos les confiaría posteriormente la responsabilidad de continuar su ministerio y la autoridad para tomar decisiones para el bien de la comunidad de los primeros seguidores y del mundo (Lucas 9,1-5; Mateo 16,19; 18,18). Con el paso del tiempo, los doce apóstoles necesitaron cada vez más hombres y mujeres que colaboraran con ellos en su ministerio, y la organización resultante de este proceso comenzó a denominarse ekklesía, que en griego significa «asamblea» y es el origen de la palabra «iglesia» (Hechos de los Apóstoles 14,23; 15). En efecto, en el libro de los Hechos de los Apóstoles vemos cómo la primitiva comunidad de los creyentes que empezaron a reunirse comenzaron a describirse con términos más universales, debido a la inclusión de personas que no eran judías (Hechos 21,25). Esta comunidad se estaba haciendo cada vez más «cristiana» nominalmente (1 Corintios 3,4) y empezó a entenderse a la luz de la identidad dada por Jesucristo. Por eso, las prácticas anteriores, como ir a la sinagoga el sábado, se fueron haciendo cada vez más difíciles, al mismo tiempo que aumentaban las razones para reunirse como una comunidad específica los domingos y celebrar la resurrección de Jesús.

 

Así pues, de manera indirecta, Jesucristo nunca dijo realmente que fuera cristiano, ni reivindicó un culto exclusivo con respecto a él, ni ordenó a sus seguidores que dieran culto el domingo. Los cristianos creen que Dios donó el Espíritu Santo y la razón, y, mediante la inspiración del Espíritu Santo y el uso de la razón, los hombres y las mujeres, como comunidad, decidieron el mejor modo de vivir su experiencia de ser congregados por la vida de Jesús. Esta decisión comunitaria llegó a convertirse en la Iglesia cristiana. 

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J. Prof. Dr. T. Specker,
Prof. Dr. Christian W. Troll,

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