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Pregunta 301:

¿Qué sabemos por el Corán del cristianismo de la época de Mahoma?

 

Respuesta:

El Corán nos dice que Jesús era un profeta de Dios, como Moisés, Mahoma y otros veintidós mencionados con ese título (2,136). Fue uno de aquellos profetas que fueron enviados con una escritura (Injil) para establecer un modo de vida (sharia) en la tierra para que le siguiera una comunidad de personas (5,46). Estos dos altos honores le confieren la más alta dignidad que Dios puede dar a un ser humano. El Corán no contempla la posibilidad de que Jesús fuera un falso profeta, que recibió una escritura que difiriera esencialmente del mensaje contenido en el Corán, que enseñara una falsa doctrina o que condujera a las personas por otro sendero que no fuera el dado por Dios que lleva directamente al paraíso. Desde la perspectiva musulmana, ninguna deficiencia, error o distorsión que se hayan introducido en la práctica cristiana pueden atribuirse a Jesús, sino que deben asignarse a las generaciones posteriores de aquellos que se llamaban cristianos. Esta perspectiva nos da una idea del verdadero cristianismo según el Corán y nos hace posible emitir un juicio sobre aquellas formas de cristianismo sobre las que habla tan críticamente.

El Corán mismo contiene solo un conjunto de versículos que la tradición erudita musulmana nos dice que fueron revelados en el momento en el que se encontraron directamente Mahoma y un grupo de cristianos (3,1-80). Se mantiene que estos versículos se revelaron con ocasión de la visita de un grupo de cristianos de Najrán, en el sur de la península arábiga, a Mahoma en Medina. La antigua biografía (sira) de Ibn Ishaq recoge el evento y nos dice que Mahoma permitió a la delegación orar en su mezquita de Medina; de este modo, reconocía que estos cristianos estaban adorando al único Dios verdadero. Los versículos coránicos, mencionados anteriormente, recogen una disputa entre Mahoma y los cristianos de Najrán sobre la verdadera naturaleza de Jesús; el Corán les reprocha los excesos a los que han llegado al atribuir la divinidad a Jesús y les exhorta a seguir al último profeta de Dios, Mahoma. La disputa acaba con un intercambio de maldiciones (v. 60), y los cristianos terminan rechazándolas, según Ibn Ishaq. Esta es la ocasión en la que un versículo (v. 63) dice que los cristianos «no veneran sino a Dios y nadie atribuyen la divinidad salvo a Dios»; dado el contexto, esto se entiende mejor como una exhortación a regresar a la pura doctrina tawhid enseñada por Jesús, eliminando así el exceso de atribuirle la divinidad. Los eruditos cristianos de las corrientes dominantes, tanto en Oriente como en Occidente, refutarían absolutamente la sugerencia de que la doctrina de la encarnación de la divinidad en Jesús implique en modo alguno que los cristianos den culto a algo más o en adición al uno, único e indivisible Dios. En este punto se condensa una de las críticas del Corán a los cristianos en general, que aquí se ilustra con referencia al grupo de Najrán que visita a Mahoma en Medina.

El Corán cuestiona otros dos elementos del cristianismo. Numerosos versículos resaltan que «Dios es enaltecido en extremo como para tener un hijo» (p. ej., 112,2; 4,171; 2,116-117). El cristianismo mayoritario de Oriente y Occidente no usa el término «hijo de Dios» como descripción biológica, sino, más bien, como un título de Jesús, que describe su relación única y exclusiva con Dios, y su tarea con respecto a la creación. Puede que la acentuación en la imposibilidad de que Dios tuviera un hijo surgiera del mundo politeísta en el que nació el Corán, pero su reiterado uso como correctivo en un contexto cristiano debe entenderse, seguramente, como un reproche coránico contra algunos cristianos que se excedían al hablar de Dios de tal modo como si pudiera tener un hijo varón en sentido biológico. Relacionado con este, el otro elemento cristiano criticado por el Corán es toda sugerencia relativa a una pluralidad en Dios, o, más explícitamente, la «trinidad» (5,73,116; 4,171). Los teólogos cristianos de las grandes iglesias de Oriente y Occidente, a lo largo de dos mil años, nunca han hablado de Dios como «tres dioses», pero el hecho de que se mencione en el Corán como una corrección del exceso debe servir de llamada de atención a los cristianos, entonces y ahora, para que al formular su fe en el monoteísmo trinitario no permitan que su lenguaje sea susceptible de imputación alguna de triteísmo. 

Hasta aquí es donde podemos llegar, basándonos solo en el Corán, para evaluar el estado del cristianismo en tiempos de Mahoma. Siempre es posible, entonces como ahora, que hubiera individuos e incluso grupos que sostuvieran doctrinas sobre Jesús o Dios que serían totalmente inaceptables para la comunidad teológica cristiana, oriental y occidental, pero ni el cristianismo ni el islam deberían juzgarse a partir de los excesos de los ignorantes o los extremistas.

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