German
English
Turkish
French
Italian
Spanish
Russian
Indonesian
Urdu
Arabic
Persian
Casa     Citas Biblia y Corán     Preguntas     Responsables

Pregunta 109:

¿Puede considerarse la Inquisición como un ejemplo de tolerancia y de amor a la paz del cristianismo? (TR)

 

Respuesta: Para responder a esta pregunta citamos una serie de textos del segundo volumen del Catecismo de adultos publicado por la Conferencia Episcopal Alemana.

 

Abuso de poder en el nombre de Dios

 

Lo peor que puede hacerse para desprestigiar e injuriar el nombre de Dios es usar la violencia injustamente en el nombre de Dios. A lo largo de la historia se han cometido los hechos más abominables en su nombre. También la iglesia ha sucumbido a las tentaciones del poder. Aún en nuestro tiempo, cuando la iglesia presiona vigorosamente para que se reconozcan los derechos humanos, sigue sufriendo las consecuencias de las pesadas cargas del pasado relacionadas con la Inquisición.

 

La Inquisición es la institución más malinterpretada, pero también la más insultada. Su objetivo originario era proteger la unidad de la fe de la grave amenaza de los movimientos entusiastas y revolucionarios que se alejaban de la fe católica y que en el caso de los cátaros, por ejemplo, condujo a la creación de para-iglesias en la época medieval. En 1184, el Papa Lucio III y el rey Federico I (Barbarroja) llegaron a un acuerdo para perseguir a los herejes de acuerdo con la idea que entonces se tenía de la autoridad clerical y secular. La autoridad clerical tenía la tarea de erradicar e investigar (inquisition) los presuntos delitos (herejías), mientras que la autoridad secular se responsabilizaba del proceso judicial. La autoridad secular, que se consideraba protectora de la iglesia y que veía la insurgencia contra la fe cristiana como una amenaza contra la sociedad cristiana (res publica christiana), estaba extremadamente interesada en la persecución de los herejes y, posteriormente, presionó a la iglesia para que extendiera la inquisición. Los grandes teólogos estaban de acuerdo, como Tomás de Aquino (1225-1274) que, en su Summa Theologica, proporcionó la justificación teológica para perseguir y ejecutar a los herejes reincidentes (cf. S. th. II-II 11.3).

 

En los años siguientes, las diferentes instituciones responsables de cada país desarrollaron la inquisición de formas enormemente diferentes. Junto a los fanáticos defensores también había vigorosos adversarios de los abusos de esta institución, sobre todo durante la persecución de las brujas entre los siglos XV y XVIII (entre los adversarios podemos destacar la figura del jesuita Friedrich Spee [1591-1635]).

 

Fue trágico para la inquisición que el pensamiento de aquel tiempo desconociera aún el concepto de tolerancia, que hoy damos por supuesto, y que la finalidad originaria de una autoridad legal pacífica y justa se distorsionara y tergiversara en el torbellino del exceso y de la histeria de las masas, y, finalmente, que los esfuerzos de cuerpos como la Inquisición de España, que intentó luchar contra el temor histérico de la gente a las brujas, no pudieran imponerse suficientemente. Con la abolición de la Inquisición (en 1821 en Portugal y en 1834 en España), llegó a su final un capítulo de la historia que aún sigue mencionándose como ejemplo del abuso de poder por parte de la Iglesia en el nombre de Dios.

 

Ni siquiera una ponderación del pasado que se atenga a los hechos y tenga en cuenta las diferencias entre las épocas históricas puede eliminar la consternación que sienten los cristianos por el abuso de poder que cometieron incluso importantes representantes de la Iglesia Católica y de la Iglesia Protestante en la persecución de las brujas. En un discurso pronunciado ante historiadores en 1955, el Papa Pío XII presentó un análisis exhaustivo de las relaciones entre la iglesia y el mundo, entre la fe y el conocimiento científico, y describió sus respectivos criterios (cf. Acta Apostolicae Sedis XLVII, 1995, 672-682). Además, el Papa Juan Pablo II dio un paso enorme al reconciliarse con el pasado rehabilitando a Galileo.

 

Durante una celebración en el San Pedro el 12 de marzo de 2000, el largamente anunciado Examen de conciencia al finalizar el siglo concluyó con una total aceptación de la culpa por la mala conducta de la Iglesia: el gran Mea Culpa. El papa pidió perdón por el papel de la Iglesia en la inquisición, la quema de herejes, las guerras de religión y los siglos de antisemitismo.

 

Recogemos aquí un fragmento de la confesión que puede encontrarse íntegramente en www.vatican.va/news_services/liturgy/documents/ns_lit_doc_20000312_prayer-day-pardon_sp.html

 

ORACIÓN UNIVERSAL

 

CONFESIÓN DE LAS CULPAS Y PETICIÓN DE PERDÓN

 

Monición de entrada

 

El Santo Padre:

 

Hermanos y hermanas,

supliquemos con confianza a Dios nuestro Padre,

misericordioso y compasivo,

lento a la ira y grande en el amor y la fidelidad,

que acepte el arrepentimiento de su pueblo,

que confiesa humildemente sus propias culpas,

y le conceda su misericordia.

 

Todos rezan unos momentos en silencio.

 

I. CONFESIÓN DE LOS PECADOS EN GENERAL

 

Un Representante de la Curia Romana:

 

Oremos para que nuestra confesión y nuestro arrepentimiento

estén inspirados por el Espíritu Santo,

nuestro dolor sea consciente y profundo,

y, considerando con humildad las culpas del pasado

en una auténtica « purificación de la memoria »,

nos comprometamos en un camino de verdadera conversión.

 

Oración en silencio.

 

El Santo Padre:

 

Señor Dios,

tu Iglesia peregrina,

santificada siempre por ti con la sangre de tu Hijo,

acoge en su seno en cada época a nuevos miembros que brillan por su santidad

y a otros que, con su desobediencia a ti,

contradicen la fe profesada en el santo Evangelio.

Tú, que permaneces fiel

aun cuando nosotros te somos infieles,

perdona nuestras culpas

y concédenos ser entre los hombres

auténticos testigos tuyos.

Por Cristo nuestro Señor.

 

R. Amén.

 

El Cantor:

 

Kyrie, eleison; Kyrie, eleison; Kyrie, eleison.

 

La asamblea repite:

 

Kyrie, eleison; Kyrie, eleison; Kyrie, eleison.

 

Se enciende una lámpara ante el Crucifijo.

 

II. CONFESIÓN DE LAS CULPAS EN EL SERVICIO DE LA VERDAD

 

Un Representante de la Curia Romana:

 

Oremos para que cada uno de nosotros,

reconociendo que también los hombres de Iglesia,

en nombre de la fe y de la moral,

han recurrido a veces a métodos no evangélicos

en su justo deber de defender la verdad,

imite al Señor Jesús, manso y humilde de corazón.

 

Oración en silencio.

 

El Santo Padre:

 

Señor, Dios de todos los hombres,

en algunas épocas de la historia

los cristianos a veces

han transigido con métodos de intolerancia

y no han seguido el gran mandamiento del amor,

desfigurando así el rostro de la Iglesia, tu Esposa.

Ten misericordia de tus hijos pecadores

y acepta nuestro propósito

de buscar y promover la verdad en la dulzura de la caridad,

conscientes de que la verdad

sólo se impone con la fuerza de la verdad misma.

Por Cristo nuestro Señor.

 

R. Amén.

 

R. Kyrie, eleison; Kyrie, eleison; Kyrie, eleison.

 

Se enciende una lámpara ante el Crucifijo.

 

Contáctenos

J. Prof. Dr. T. Specker,
Prof. Dr. Christian W. Troll,

Kolleg Sankt Georgen
Offenbacher Landstr. 224
D-60599 Frankfurt
Mail: fragen[ät]antwortenanmuslime.com

Más información sobre los autores?