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Pregunta 113:

Los Evangelios nos dicen que Jesús maldice a la higuera porque no tenía higos. ¿Qué tipo de cuidado amoroso es éste? Y, ¿cómo puede Jesús, a quien consideráis el Hijo de Dios, tener hambre? (TR)

 

Respuesta: Esta pregunta se refiere a la perícopa de Mt 21,18-22.

 

Según la fe de la Iglesia, Jesús era plenamente Dios y plenamente hombre. En su vida humana en la tierra era como cualquier otro ser humano, excepto que no tenía pecado. Este dato es confirmado por todos los Evangelios del Nuevo Testamento. Con agua y, tal vez, con abono suficiente, una higuera puede dar también fruto en un terreno pobre y pedregoso; una higuera estéril es, por consiguiente, considerada, con toda justicia, un verdadero fastidio (Lc 13,6-9).

 

Ahora bien, el texto bíblico en cuestión no es un milagro de castigo –¿cómo podría castigarse a una planta?–, sino que es un signo de acción. Las acciones que Jesús había realizado en el Templo, que se describen en los versículos inmediatamente previos (Mt 21,12-17), deben interpretarse como la condena de Israel. Jesús se acercó a la higuera que estaba plantada en su camino con la esperanza de encontrar higos para comer. La referencia al hambre de Jesús tiene el objetivo de explicarnos el interés que manifiesta por el árbol. Pero, aunque tiene hojas, no encuentra ningún fruto. Lo lógico es que se hubiera encontrado al menos con los brotes del fruto, que sirven de alimento. La severidad de la maldición y la inmediata marchitez del árbol muestran que se trata de un signo profético que se refiere a algo que va más allá del vegetal apuntando a un tipo más triste de marchitez. Por consiguiente, el milagro no tiene nada que ver con la frustración de no comer, sino que, más bien, se refiere a Israel (véase, especialmente, 21,43; 22,3.23). A pesar de sus signos exteriores, Israel no tenía fruto. La marchitez de la higuera es una palabra y una condena apocalípticas que se cumplirán con la destrucción de Jerusalén y de su Templo (cf. Lc 13,6-9: la parábola de la higuera tiene el mismo sentido simbólico que el signo de acción en nuestro caso. Con respecto a la higuera estéril como símbolo de Israel, véase también Jr 8,18; Miq 7,1; Is 5,1-8; Os 8,10.16).

 

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