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Pregunta 130:

¿No constituye un rechazo de la voluntad de Dios la abolición de la Ley de Moisés, como, por ejemplo, el mandamiento de la circuncisión o la prohibición de comer carne de cerdo? (TR)

 

Respuesta: En el centro de la proclamación de Jesús se encuentra en el mensaje de la llegada del reino de Dios (Mc 1,15). De este modo, Jesús relativizó la Ley judía anterior. No dijo que la Ley mosaica era inválida y obsoleta. Sin embargo, sí criticó y reveló, con tono de gran autoridad, la voluntad de Dios expresada originalmente en la Ley (Mt 5ss: Pero yo os digo). Entre las críticas que Jesús hace a la Ley y el culto, encontramos, por ejemplo, lo que dice sobre el matrimonio, la venganza y el amor a los enemigos (Mt 5,31ss.38.43ss., cf. par.), la pureza ritual (Mc 7,15), la curación en sábado (Mc 2,27ss.), la condensación de la Ley en el doble mandamiento del amor a Dios y al prójimo (Mc 12,28-34) y la insuficiencia del culto realizado en el Templo de Jerusalén (Mc 14,58). Algunas de estas opiniones están íntimamente vinculadas con cierto comportamiento de Jesús, por ejemplo, su cariño incondicional a los pecadores (sobre todo, comiendo con ellos, Mc 2,15-17; Lc 15) y a los enfermos (curándoles en sábado, Mc 3,1-6; Lc 13,10-17); la curación de los marginados (Mc 1,40; Lc 17,12), como también la acción simbólica de la purificación del Templo (Mc 11,11-17). Su ejecución por los gobernantes judíos indica que su crítica a la Ley y al culto traspasaban los límites de lo permisible y tolerable para ciertos círculos.

 

En las comunidades cristianas primitivas, algunos miembros seguían sin ningún problema observando la Ley y participando en el culto del Templo (Hch 2,46; 3,1; 21,20). Pero otros, los helenistas, sacaron consecuencias de mayor alcance que eran críticas contra la Ley del propio comportamiento de Jesús, de su ejecución en cruz y la fe en su resurrección. Esteban, que era su líder, fue lapidado por su crítica a la Ley y al Templo (Hch 6ss.). Sus seguidores fueron perseguidos y tuvieron que huir de Jerusalén. Entre los perseguidores se encontraba Saulo/Pablo. El hecho de fuera fariseo y un celoso observante de la Ley y, como tal, persiguiera a los judeocristianos helenistas (Gal 1,13ss.; Flp 3,5ss.), ayuda a clarificar la actitud que los helenistas tenían frente a la Ley. Es evidente que fueron ellos quienes por primera vez incluyeron a los paganos en la comunidad de los creyentes sin exigirles la circuncisión y la observancia de la Ley mosaica (Hch 11,20; 15; Gal 2,22-24).

 

Después de que Pablo se hiciera cristiano, siguió preocupándose, más que cualquier otro profeta cristiano de entonces, por las dificultades de la Ley, de las que frecuentemente habla en sus cartas. La profesión de fe de que Dios ha resucitado a Jesús, que había sido condenado por la Ley, de entre los muertos y lo había constituido en Señor, conduce a la convicción de que la vida en Dios no se obtiene mediante el cumplimiento de la Ley, sino mediante la fe en Jesucristo, otorgada por la gracia de Dios (Gal 2,16; 3,10-14; Rom 1,17; 3,20.24ss.). Por tanto, la Ley no deja de ser una gracia divina pero como camino que conduce a la salvación llega a su final en Cristo (Rom 10,4). Pero los preceptos éticos siguen teniendo valor mediante la fe en Cristo, sobre todo el mandamiento del amor al prójimo (Gal 5,14; 6,2; Rom 13,8). Sin embargo, solo son válidos en la medida en que se observa el don previo de la salvación otorgada por Dios mediante Jesucristo en el Espíritu Santo.

 

En suma. Jesús no derogó la Ley mosaica. Sin embargo, su proclamación del reino de Dios modificó esencialmente su importancia como también la interpretación que hacía el judaísmo de su época. El cristianismo sacó varias conclusiones del comportamiento de Jesús, de su muerte en cruz y de su resurrección. De particular importancia y trascendencia es la intuición que expresa Pablo: el camino decisivo para la salvación no consiste en practicar la Ley, sino en tener fe en Jesucristo, cuyo Espíritu Santo está vivo, especialmente en su Iglesia.

 

Cuanto hemos dicho responde a nuestra pregunta: El relativismo de Jesús con respecto a algunos mandamientos de la Ley, la síntesis que hace de toda ella en el mandamiento del amor a Dios y al prójimo, hasta el punto de amar a los enemigos, y la posición de la Iglesia, que deriva de este modo de entender los mandamientos de la Ley mosaica, no significan un rechazo de la voluntad del Dios de los profetas, sino su cumplimiento más profundo.

 

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J. Prof. Dr. T. Specker,
Prof. Dr. Christian W. Troll,

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