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Pregunta 175:

Los Evangelios dicen: Perdonarás a tu hermano 77 veces 7. ¿No le anima esto a seguir pecando contra mí? (TR)

 

Respuesta: La pregunta se refiere al siguiente fragmento del Evangelio de Mateo: Pedro se acercó entonces y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?». Jesús le dice: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete» (18,21).

 

Sólo puede hablarse de auténtica conversión si el que se arrepiente de sus pecados está decidido a cambiar. Cuando una persona comete un pecado contra otra haciéndole daño, éste no puede curarse solamente mediante el arrepentimiento. El daño tiene que deshacerse y eliminarse cuanto sea posible. Si se trata de un daño económico, debe restituirse económicamente a la parte vulnerada.

 

El pecado también afecta siempre a la otra persona en un nivel profundo, porque el pecado daña al amor, que sólo puede restablecerse mediante obras de amor, peticiones de perdón e intentos de reconciliación. De otro modo, el daño, aun cuando uno se haya arrepentido de haberlo hecho, sigue existiendo y hacer difícil o imposible el amor.

 

El perdón, por otra parte, sólo puede lograr su pleno objetivo y conducir a la reconciliación cuando es precedido por el pesar y la súplica de ser perdonado (cf. Lc 17,4). Perdonar a alguien que no se arrepiente del daño cometido no produce la reconciliación, sino que, más bien, confirmaría su mala acción y provocaría que siguiera haciendo daño. No obstante, la víctima no debe esperar a que el otro le pida perdón, sino que debe mostrar que está dispuesto a perdonar.

 

El perdón y la reconciliación son elementos esenciales para que los seres humanos vivan conjuntamente. Sin embargo, el pecado es mucho más que una vulneración de las relaciones humanas. También afecta a Dios. Por tanto, sólo puede redimirse mediante el perdón divino y su reconciliación con la humanidad. La gente puede y debe decirse: Te perdono. Perdono tu pecado. Pero, a fin de cuentas, el perdón de los pecados sólo puede ser otorgado por Dios (véase Mc 2,7). El perdón de Dios no significa que no se tengan en cuenta las acciones realizadas, se olviden o no sean totalmente malas. Más bien, Dios redime nuestro pecado volviéndose a nosotros con su amor misericordioso a pesar de nuestras malas acciones y convirtiéndonos en seres humanos que han sido perdonados por él (Catecismo de adultos, vol. II, pp. 89s.).

 

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J. Prof. Dr. T. Specker,
Prof. Dr. Christian W. Troll,

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