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Pregunta 217:

Si Dios es todopoderoso y, por consiguiente, puede hacer lo que quiera, ¿por qué necesita un hijo? (TR)

 

Respuesta: La formulación de esta pregunta revela una comprensión incorrecta de la doctrina cristiana sobre Dios. La omnipotencia de Dios, que la fe cristiana afirma, no excluye en modo alguno la fe trinitaria, es decir, que el Dios único sea Padre, Hijo y Espíritu Santo.

 

1. Los cristianos creen en la singularidad y unicidad de Dios

 

El mensaje de Jesús acerca de Dios puede sintetizarse del siguiente modo: Dios, el Padre, el todopoderoso. Los textos bíblicos muestran que la fe en un solo Dios no significa que creamos solamente en un Dios, ni en dos o tres dioses, sino, más bien, que nuestro Dios se ha mostrado de forma tan singular y única que puede existir intrínsecamente solo una vez. Pues un Dios que estuviera constreñido o incluso limitado por otros dioses, dejaría de ser el padre todopoderoso. Aquello que debe ser lo más elevado posible debe estar solo y no puede tener un igual… si Dios no es uno, entonces no hay ninguno (Tertuliano, padre de la Iglesia, ca. 155 – ca. 220 d.C.).

 

2. Dios, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo

 

El modo más escueto de expresar el sentido de la confesión cristiana sobre el Dios trinitario es el siguiente: un Dios en tres personas. Con esta confesión no estamos diciendo que una persona sean tres personas ni que un Dios sean tres Dioses, algo que sería algo absurdo. El credo de San Atanasio (que, sin embargo, no es suyo, pero se piensa que se formuló en torno al año 500 d.C.) dice: adoramos a un solo Dios en la Trinidad, y a la Trinidad en la Unidad, sin confusión de personas ni diferencia de naturaleza (http://www.sacred-texts.com/chr/athacree.htm).

 

De forma similar, el prefacio de la misa de la Santísima Trinidad dice: Con tu único Hijo y el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor; no una sola Persona, sino tres Personas en una sola naturaleza.

 

Esta confesión del Dios trinitario es un misterio profundo que ninguna mente creada puede descubrir o comprender por sí misma. Es el misterio de un amor insondable y desbordante: Dios no es un ser solitario, sino un Dios que se da y se comunica desde su ser desbordante, un Dios que vive en la comunidad del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y que, por consiguiente, puede suscitar y crear comunidad. Porque es vida y amor en sí mismo, puede ser vida y amor para nosotros. Y, así, formamos parte del misterio de Dios desde la eternidad. En efecto, desde la eternidad, Dios crea un espacio para la humanidad. En última instancia, la confesión en el Dios trinitario es la exegesis de la frase: Dios es amor (1 Jn 4,8.16b). El hecho de que Dios sea vida y amor desde la eternidad es una bendición y nos da esperanza a los seres humanos en medio de un mundo de muerte y de odio. Por nuestra fe llegamos a saber que la realidad definitiva y más profunda es vida y amor, y que se nos ha hecho partícipes de ella mediante Jesucristo en el Espíritu Santo (KatholischerErwachsenen-Katechismus, p.85).

 

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