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Pregunta 235:

Si Jesús es un héroe porque sacrificó su vida, ¿no deberían considerarse también así a los musulmanes que mueren en sus ataques suicidas?

 

Respuesta: Quienes se suicidan de este modo son personas que asesinan a otra persona o a varias; el hecho de que pierdan su vida es una condición necesaria para que su ataque tenga éxito. Ya en la historia del Imperio Romano encontramos ejemplos de personas que sacrifican sus vidas por un determinado objetivo. En la época moderna la disposición voluntaria a sacrificarse llegó a radicalizarse más aún al aceptar la propia muerte no como mera posibilidad, sino como parte integral de la acción. Pero el que lo hace atacando a los demás, no solo se sacrifica a sí mismo, sino que pretende matar a tantas personas como le sea posible. Desde el principio está claro que tienen que morir […]


Los ataques suicidas a gran escala se han hecho posibles gracias a los avances logrados en el campo de la tecnología armamentística. El desarrollo de explosivos de fácil uso y elaboración es determinante […] En su forma moderna, que comenzó en la década de los años 70 y que se incrementó aún más a partir de 1982, los ataques suicidas se están convirtiendo cada vez más en una característica del terror islamista (http://de.wikipedia.org/wiki/Selbstmordattentat#Motivgrundlagen, visitada 11/07/2011)

Tanto los que los que lo apoyan como quienes se oponen recurren al Corán. El Corán está formado por 114 partes o suras, y es el fundamento incontrovertible de la fe islámica. En la sura 17, versículo 33, se lee lo siguiente: «No matéis a nadie que Dios haya prohibido, sino con justo motive. Si se mata a alguien sin razón, damos autoridad a su pariente próximo, pero que este no se exceda en la venganza. Se le auxiliará». Quienes apoyan los ataques suicidas citan, por otra parte, las suras 61,11 y 8,41, donde se dice que los musulmanes deben estar dispuestos a combatir a sus enemigos con su hacienda y su vida. Todos los medios están justificados si hay que hacer frente a un enemigo bien armado y militarmente superior como es el caso de Israel (http://religion.orf.at/projekt03/religionen/islam/fragen/re_is_fragen_selbstmord_fr.htm, visitada 11/07/2011)

Es muy raro que los cristianos usen el término héroe para describir a Jesús de Nazaret. El héroe […] es una persona que posee unas capacidades y características particularmente extraordinarias, que lo animan a realizar acciones especialmente extraordinarias y heroicas. Los héroes pueden ser personajes reales o ficticios, es decir, históricos, legendarios o míticos. Sus acciones le consiguen la veneración y la gloria. Sus capacidades heroicas pueden ser físicas (fuerza, velocidad, resistencia, etc.) o mentales (valentía, disposición a sacrificarse y a apoyar unos ideales o a otras personas) (http://de.wikipedia.org/wiki/Held, visitada 9/08/ 2011). 

Solo podemos decir que Jesús es un héroe si definimos el heroísmo en un sentido amplio, es decir, como la entrega libre y no violenta de la vida por amor a la humanidad, incluyendo a los perseguidores y los enemigos. ¿Cómo entendió Jesús la entrega de su vida? 

Con su franqueza inflexible, Jesús encendió los ánimos de los poderosos de su tiempo, como, por ejemplo, al tachar de hipócritas a los fariseos. Sus seguidores no llegaron tampoco a entenderlo verdaderamente y todos ellos desertaron cuando llegó la hora de la verdad. Pilato, el gobernador romano, lo condenó como rey de los judíos, es decir, como un rebelde político. Los gobernantes judíos y romanos se unieron para acabar con él [...]. 

Es mucho más importante saber qué pensó Jesús de todo esto. Previó su muerte, la aceptó como voluntad de su Padre y la asumió para la salvación de todos. Sufrió todo cuanto puede humillar a una persona: la injusticia, la traición, la tortura, el trueque político a costa suya, la ridiculización, la vulnerabilidad, la sentencia de muerte, el derrumbe físico, la mirada de la muchedumbre, el abandono de Dios. Y soportó todo esto ¡por nosotros!

Esta interpretación no fue inventada por la iglesia primitiva. Según el Evangelio de Mateo (26,28), durante la última cena, Jesús mismo dijo: «Esta es mi sangre derramada por vosotros y por muchos» (que, según el modo bíblico de expresarse, significa «todos», es decir, que murió por toda la humanidad). Y así es como entendió su muerte, como salvación para todos [véase también la respuesta a la pregunta 255 en la sección 20 de esta página web]. Los autores del Nuevo Testamento estaban seguros de esta interpretación y así es como la escribieron en sus obras. Pero no solo pusieron por escrito esta interpretación, sino que también encontramos detalles suficientes que nos ayudan a reconocer claramente cómo llegó Jesús a morir en la cruz. 

Jesús anunciaba la salvación y el pueblo lo rechazó. Pero su dureza de corazón no podía alterar el plan salvífico de Dios, y, así, la muerte de Jesús llegó a ser nuestra salvación. No murió como un chivo expiatorio condenado por un juez eterno y cruel. Más bien, su muerte es el signo exterior del amor de Dios a la humanidad. El Hijo de Dios se une incluso con las personas más perdidas y solitarias de la tierra (Wilfried Henze, Glauben ist schön. Ein Katholischer Familienkatechismus, Harsum 2011, p.79).

Lo anterior nos lleva a concluir que Jesús de Nazaret, con su aceptación libre y no violenta de la sentencia que lo condenó a morir en la cruz, no puede compararse con un suicida islamista que deliberadamente se lleva consigo tantas vidas como sea posible con su muerte.

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