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Pregunta 253:

Pregunta:

Cuando en su primera carta a los Corintios habla san Pablo del matrimonio, dice «Pienso que... lo mejor es que...». ¿Por qué aparecen sus opiniones personales en un libro que es palabra de Dios? (TR)

 

Respuesta:

El autor de la pregunta se refiere 1 Corintios 7,26 (cf. también 1 Corintios 7,6.35). En esta sección de su carta Pablo no habla del matrimonio y la virginidad de forma general, sino que responde, tal vez punto por punto, a las preguntas que se le habían hecho. En los vv. 25ss, Pablo responde a los prometidos que habían preguntado a los responsables de la comunidad, quienes, a su vez, consultan a Pablo: «Acerca de la virginidad no tengo precepto del Señor. Doy, no obstante, un consejo, como quien, por la misericordia de Dios, es digno de crédito». Esta respuesta distingue lo que dice Pablo de lo que la Iglesia ha recibido de «lo que dice el Señor», como, por ejemplo, la monogamia o la celebración de la cena en su memoria.

Quien hace la pregunta parece dar por supuesto que los cristianos creen que las palabras de san Pablo en su carta son palabra de Dios en el sentido de que el apóstol escribió lo que Dios le dictó, independiente de su pensamiento y de su juicio. Pero esta concepción de la revelación y de la Palabra Dios no pertenece a la doctrina cristiana. 

Aconsejamos al autor de la pregunta que lea las secciones correspondientes en esta página web sobre el tema «La Sagrada Escritura y la Palabra de Dios», en particular III, 1-3. Lea también: Pregunta y Respuesta n. 236.

El Erwachsenen-Katechismus (Catecismo de Adultos) de la Conferencia Episcopal Alemana dice: «La Palabra de Dios no cae del cielo, sino que llega a nosotros a través de la palabra humana. El hecho de la Sagrada Escritura tenga su origen en Dios significa precisamente que los libros que están en la Biblia tienen autores humanos. Estos autores expresaron la obra de Dios con el lenguaje de su tiempo y en conformidad con las condiciones de su época y de su cultura, usando los géneros literarios de la época. Para interpretar correctamente la Sagrada Escritura hay que prestar atención a lo que querían decir los autores bíblicos, y, después, comprender lo que Dios trataba de decirnos mediante ellos. Es importante "atender cuidadosamente tanto a las formas nativas usadas de pensar, de hablar o de narrar vigentes en los tiempos del hagiógrafo, como a las que en aquella época solían usarse en el trato mutuo de los hombres" (Constitución dogmática sobre la Divina Revelación, Dei verbum [= DV] n. 12). Esta humanidad e historicidad de la Sagrada Escritura forma parte de lo que significa que Dios baja del cielo hasta su culminación en la encarnación de Jesucristo (cf. DV 14). 

Parte de esta humanidad e historicidad de la Sagrada Escritura se encuentra en el hecho de que los libros del Nuevo Testamento fueron creados en la iglesia primitiva para ella misma y para las primitivas comunidades cristianas. Están enraizados en la vida de estas comunidades primitivas, en la proclamación, en la liturgia, en la catequesis, en la apologética y en los problemas reales relativos a la organización comunitaria. La iglesia primitiva también recopiló los diversos escritos del Nuevo Testamento, y, junto con el Antiguo Testamento, los reconoció como canon. Así pues, la Biblia es también un libro de la iglesia. Solo puede entenderse correctamente si se interpreta desde el seno de la vida, el espíritu y la fe de la Iglesia, que es donde se originó» (Erwachsenen-Katechismus, vol. 1, p. 48) 

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Prof. Dr. Christian W. Troll,

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