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Pregunta 45:

¿Qué dijo vuestro Mesías, a quien llamáis Dios? ¿Cuántos Dioses tenéis? ¿Quién es este Mesías que está al lado de Dios? Según el modo en lo que describís no está claro si el Mesías es abogado o es Dios. ¿Quién condenará? ¿Cristo [Jesús] que murió y resucitó, que está a la derecha de Dios e intercede por nosotros? (Rom 8,34; véase también Heb 7,25). "Hijos míos, os escribo para que no pequéis, pero si alguno peca, tenemos un abogado junto al Padre, Jesucristo el Justo (1Jn 2,1) (TR)

 

Respuesta: En esta pregunta formulada un tanto confusamente y en este listado de citas detecto las siguientes cuestiones nucleares: (a) ¿Cuántos Dioses tenéis, dado que creéis que Jesucristo es el Hijo de Dios?, y (b) ¿En qué sentido entendéis que Jesús es vuestro abogado ante Dios al mismo tiempo que es una de las tres personas divinas en el misterio del Dios trinitario?

 

Respuesta a la primera pregunta.

 

En primer lugar, me gustaría referirme al texto de los capítulos 2 y 5 del libro, como también a las preguntas y respuestas pertinentes.

 

En lo que sigue me limito a citar los números 232-234 del Catecismo de la Iglesia Católica:

 

232 Los cristianos son bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Mt 28,19). Antes responden Creo a la triple pregunta que les pide confesar su fe en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu… La fe de todos los cristianos se cimenta en la Santísima Trinidad (S. Cesáreo de Arlés, symb.).

 

233 Los cristianos son bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y no en los nombres de éstos…pues no hay más que un solo Dios, el Padre todopoderoso y su Hijo único y el Espíritu Santo: la Santísima Trinidad.

 

234 El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Es el misterio de Dios en sí mismo. Es, pues, la fuente de todos los otros misterios de la fe; es la luz que los ilumina. Es la enseñanza más fundamental y esencial en la jerarquía de las verdades de fe. Toda la historia de la salvación no es otra cosa que la historia del camino y los medios por los cuales el Dios verdadero y único, Padre, Hijo y Espíritu Santo, se revela, reconcilia consigo a los hombres, apartados por el pecado, y se une con ellos.

 

Respuesta a la segunda pregunta.

 

La palabra paráclito (gr. paraklêtos) es típica de la literatura joánica. Designa la función de algo más bien que su naturaleza: aquel que es llamado al lado de, que juega el papel activo de asistente, abogado, ayudante. Esta función es también realizada por Jesucristo, que en los cielos es nuestro abogado con el Padre e intercede por los pecadores (1 Jn 2,1); y aquí en la tierra es realizada por el Espíritu Santo, que actualiza la presencia de Jesús, pues él es el que revela y defiende a Jesús (Jn 14,16s.256s.; 15,26s.; 16,7-11.13ss.). El abogado (= el paráclito), el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todo y os recordará todo lo que os he dicho (Jn 14,26). Es decir, después de la partida de Jesús, el Espíritu Santo ocupará su lugar como paráclito entre los creyentes, Jn 14,16-17; 16,7; véase también 1,22. El paráclito, el abogado, el asistente, es quien intercede con el Padre o quien actúa como abogado en los tribunales terrenales, 15,26, véase también Lc 12,11-12; Mt 10,19-20; Hch 5,32. Es el Espíritu de la verdad (8,32), que conduce a toda la verdad porque lleva a los creyentes a la comprensión de la persona misteriosa de Cristo, es decir, cómo cumple las Escrituras (5,39), cuál es el sentido de sus palabras (2,19), sus acciones, sus signos (14,16; 16,13; 1 Jn 2,20s.27). Los discípulos no habían comprendido nada de esto anteriormente (,22; 12,16; 13,7; 20,9). Así pues, el Espíritu da testimonio de Jesús (5,26; 1 Jn 5,6-7) y convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referencia al juicio (Jn 16,8).

 

Constituye un grave error de interpretación relacionar los versículos del Evangelio de San Juan y el término paráclito no con el Espíritu Santo, sino con Mahoma, el hijo de Abdalá y el profeta del islam, como vemos, por ejemplo, en el comentario de Maulana Muhammad Ali, The Holy Quran, Lahore 1951, n. 2496, para explicar la sura 61,6. Véase también Adel Theodore Khoury, Der Koran. Arabisch-Deutsch. Übersetzung und wissenschaftlicher Kommentar, vol. 12, Gütersloh 2001, p. 97, n. 3 sobre la sura 61,6.

 

En la carta a los Hebreos se llama a Jesucristo el mediador de la nueva alianza (9,15; 12,24), que reemplaza a la Antigua (8,6). Quienes se acercan a Dios mediante Jesús son salvados para siempre (7,25). Jesús es el mediador, el sumo sacerdote. Sin embargo, no fue Cristo quien se glorificó haciéndose sumo sacerdote, sino aquel que le dijo: Tú eres mi hijo; hoy te he engendrado (Heb 5,5); Jesús vino para cumplir esta voluntad (Heb 10,7ss.). En 1 Tim 2,5 se llama de nuevo a Jesús el mediador, que siendo plenamente humano ha llegado a ser el salvador de la toda la humanidad (v.4) mediante su muerte como rescate por todos (v.6). Así pues, Jesucristo reconcilia en sí mismo a Dios y a la humanidad.

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