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Pregunta 96:

¿Por qué no aceptáis el Evangelio de Bernabé? (TR)

 

Respuesta: 1. Significado e importancia del Evangelio de Bernabé

 

El Evangelio de Bernabé (a partir de ahora EB) se escribió entre los siglos XIV y XVI d.C. Existen dos manuscritos, uno en lengua española y otro en lengua italiana (pero ninguno en griego, latín o hebreo). El mundo cristiano nunca le dio mucha importancia, por no decir ninguna, porque según la opinión de quienes no son musulmanes forma parte de una serie de Evangelios falsificados que no pueden reivindicar ninguna autenticidad.

 

¿Por qué este texto, que contiene muchas enseñanzas que se desvían de las afirmaciones de la Biblia, llegó a tener tanta importancia en el mundo islámico? Con el análisis que hacemos a continuación queremos responder a esta pregunta y mostrar también las razones por las que su reivindicación de autenticidad no puede ser aceptada por ningún lector bien formado y riguroso.

 

Nuestra respuesta es, en su mayor parte, una adaptación abreviada del título El Evangelio de Bernabé como un ejemplo de la controversia cristiano-musulmana, de la reconocida profesora de ciencias religiosas Christine Schirmacher. Véase Christine Schirmacher, Der Islam 2, Hänssler, Neuhausen/Stuttgart 1994, pp. 268-289.

 

Los primeros que hablaron y dieron nombre al EB fueron unos estudiosos europeos del siglo XVIII; posteriormente, durante los siglos XIX y XX, se convertiría en materia de controversia en los cristianos y los musulmanes. Mientras que, prácticamente, todos los especialistas no musulmanes lo consideran una falsificación que data de la transición entre el final de la Edad Media y el comienzo de la Edad Moderna, la mayoría de los musulmanes, con pocas excepciones, piensan que es el único Evangelio verdadero de Jesucristo que procede del siglo I. Incluso hoy día, la cuestión de su autenticidad sigue suscitando la polémica entre cristianos y musulmanes en muchos países islámicos.

 

Siguen sin estar claras las circunstancias, la intención y la paternidad de este Evangelio. Más fácil resulta responder a la cuestión de su datación. Existen numerosos indicios de que el texto se escribió entre los siglos XIV y XVI. La cuestión de su finalidad y circunstancias es más difícil de responder. En general, quienes no son musulmanes creen que su autor fue un cristiano que se convirtió al islam y que, por tanto, estaba familiarizado con las dos religiones.

 

Desde el siglo XIX, los musulmanes, por otra parte, han sostenido la opinión de que el EB es el verdadero Evangelio de Jesucristo, que, en contra de los otro cuatro Evangelios falsificados, contiene la verdad objetiva, a saber, las enseñanzas islámicas. Los eruditos musulmanes intentan probar su veracidad buscando huellas o precursores de los textos en la historia de la Iglesia primitiva. Se citan varios documentos de tiempos de la Iglesia primitiva para probar que, efectivamente, el autor del EB es el mismo que el de aquellos textos primitivos.

 

Estos escritos son la Epístola de Bernabé (que contiene solamente 21 capítulos breves), los Hechos de Bernabé (un texto griego del siglo V que se ha atribuido erróneamente a Bernabé), el Códice Barocci 39 (un breve fragmento), el Decretum Gelasianum de libris repiendis et nos recipiendis) (de los siglos IV/V d.C.), donde se menciona un Evangelio de Bernabé y la Lista de los sesenta libros canónicos (de los siglos VII-VIII d.C.). Ninguno de estos documentos ni tampoco la historia de la misma Iglesia primitiva nos dan indicación alguna de que existiera un EB, que es el texto sobre el que polemizan actualmente entre sí los cristianos y los musulmanes.

 

2. El contenido del EB

 

El único manuscrito completo que se ha conservado es el Códice 2662, escrito en lengua italiana, que consta de 222 capítulos y se custodia en la Biblioteca Nacional de Austria. Su título en italiano es: Vero euangelio di essu chiamato chrissto nouo profeta mandato da DIO modo seconda la descrittione de barnaba apostolo suo. Contiene una dedicatoria de Johannes Friedrich Cramer, fechada el 20 de junio de 1713, al príncipe Eugenio de Savoya. Nosotros seguiremos la reconocida edición y traducción del manuscrito de Lonsdale y Laura Rag (eds.), The Gospel of Barnabas, editada y traducida del manuscrito italiano de la Biblioteca Imperial de Viena, Clarendon Press, Oxford 1907 (abreviatura RR).

 

El EB, que contiene ingredientes judíos, cristianos y musulmanes, describe la vida de Jesucristo y de sus apóstoles, desde la anunciación del nacimiento de Jesús hasta su muerte, que se cuenta según la versión musulmana, es decir, afirmando que no fue él quien murió crucificado, sino Judas.

Describe también la huída de los padres de Jesús a Egipto, sus viajes, milagros, parábolas y enseñanzas, la última cena, la traición, la crucifixión de Judas y la ascensión de Jesús al cielo. La parte principal del EB se dedica a la enseñanza de Jesús, especialmente la que está destinada a sus apóstoles.

 

3. La Biblia y el Corán en el EB

 

Aunque a menudo recuerda al lector el Corán, nunca es citado verbatim. Sin embargo, el autor ha incluido no pocas citas de la Vulgata. El EB cita o menciona 22 de los 39 libros del Antiguo Testamento, que el autor parecer conocer bien. También cita varios apócrifos. Alude directa o indirectamente a 19 de los 27 libros del Nuevo Testamento. En el EB se profetiza que Mahoma será enviado por Dios. A su llegada se le darán unos dones extraordinarios, a saber, el espíritu de inteligencia y consejo…, conocimiento y fortaleza…temor y amor…sabiduría y prudencia…compasión y misericordia…justicia y piedad…templanza y paciencia (RR XLIV,105).

 

4. Jesucristo y la crucifixión

 

Ya al comienzo, el EB critica que muchos que pretenden ser piadosos propagan la reprensible doctrina de que Jesús era el Hijo de Dios. Jesús contraataca cuando quieren llamarlo Hijo de Dios o Dios: Soy un mortal como todos los seres humanos (RR LII, 122). Cuando Pedro lo llama Hijo de Dios, Jesús jura por los cielos que era solamente un hombre (RR XCII,214; XCIV,216 et passim).

 

En cambio, a Jesús se le llama Santo de Dios, Siervo de Dios o Un gran profeta de Dios. En el EB insiste una y otra vez que es solamente un ser humano, hecho de polvo y arcilla. Es Satanás quien hace pensar a los infieles que Jesús es Dios e Hijo de Dios. Jesús explica a su apóstol Bernabé que si la gente no lo hubiera llamado Dios habría entrado en el paraíso al dejar este mundo. Así leemos: Te digo que si no hubiera sido llamado Dios, habría sido llevado al paraíso al dejar este mundo (RR CXII,256).

 

A la pregunta sobre cuál era el pecado más grave, Jesús responde diciendo que tener falsos dioses. Una persona es culpable de este pecado cuando declara que Jesús es Dios. Dado el número de ocasiones en las que se dice que Jesús no es el Hijo de Dios y el énfasis que se pone en esta idea, tenemos la impresión de que la enseñanza principal del EB es el rechazo de la doctrina cristiana sobre la identidad divina de Jesús.

 

Aunque Jesús no es el Hijo de Dios, cura a los enfermos, pero subrayando siempre que es Dios quien realmente cura la enfermedad. Es imposible que Jesús perdone a los pecadores. En cuanto Siervo de Dios sólo puede pedir a Dios que perdone los pecados de los demás (RR LXXI,164).

 

La finalidad de la misión de Jesús es enviar un profeta a Israel y a Judá para que les recuerde la ley de Dios: Es un profeta de Dios que es enviado al pueblo de Israel para convertir a Judea a su corazón y cambiar la Ley del Señor en Israel, como está escrito en la Ley de Moisés (RR II,7).

 

A diferencia de lo que se dice en Nuevo Testamento y en el Corán, en el EB Jesús no es el Mesías. El Mesías es Mahoma. Es a él a quien Jesús quiere servir: Yo soy un siervo de Dios que quiere servir al Mensajero de Dios [es decir, a Mahoma] (RR CCVI,454). Pero Jesús no es solamente un enviado de Dios, un siervo y un ser humano que recuerda la ley de Dios a Israel y Judea. Además, tiene el papel de Juan el Bautista, a quien no se menciona en el EB. Jesús prepara el camino a Mahoma, el enviado de Dios, que salvará al mundo.

 

Durante la última cena con sus apóstoles, Jesús ya sabe que Judas lo traicionará. Dice a sus apóstoles que alguien intentará matarlo. Sin embargo, confía en que Dios lo salvará antes de la crucifixión. Jesús, por tanto, no morirá, sino que vivirá para siempre. Al rescatarlo de la crucifixión Dios manifiesta que lo ama. Verdaderamente, Jesús merecía ser castigado porque la gente lo había llamado Dios. Pero, puesto que recalcaba la verdad una y otra vez, es decir, que no era el Mesías ni Dios, será otro pecador quien sufrirá en su lugar. A lo largo de la narración se va clarificando que Judas es quien morirá en lugar de Jesús. Judas esperaba que Jesús llegara a ser el rey de Israel. Planeó su traición y entrega a manos de los sacerdotes, los escribas y los fariseos.

 

Los últimos ocho capítulos del EB describen la crucifixión, que podría verse como una interpretación de la versión que el Corán narra en la sura 4,157-158: Judas traiciona a Jesús por treinta monedas de oro y lleva a los soldados hasta el lugar donde se encontraba. Por miedo a los soldados, Jesús huye a una casa mientras que los once apóstoles habían caído en un sueño profundo. Entonces Dios ordena a los cuatro arcángeles, Gabriel, Miguel, Rafael y Uriel, que se llevaran a Jesús de este mundo. Se llevan a Jesús a través de una ventana situada al sur y lo suben al tercer cielo, donde se une a los ángeles en su cántico de alabanza a Dios.

 

Mientras que Jesús escapa de sus perseguidores con la ayuda de Dios, Judas se transforma en alguien que se parece a Jesús, tanto en su aspecto como en su forma de hablar. La gente piensa que es Jesús, aunque intenta explicar qué es lo que realmente ha ocurrido. Los soldados cogen a Judas y lo atan. Judas es llevado ante el sumo sacerdote. Ha llegado a parecerse tanto a Jesús que todos creen que es el mismo Jesús aquel que está ante ellos. Incluso los demás apóstoles, su madre y sus amigos no ponen en duda que se hubiera capturado al auténtico Jesús. Judas sigue clarificando su identidad, pero nadie lo cree. El sumo sacerdote, los ancianos, los escribas y los fariseos coinciden en que el sujeto es el mismo Jesús, porque Dios había decidido que fuera Judas quien sufriera la cruel muerte que había querido al entregar al otro con su traición (cf. RR CCXVII,478). A continuación, se le tortura y se mofan de él. Finalmente, es crucificado, emite el grito (exactamente como en el Nuevo Testamento): Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? (RR CCXVII,480), y muere en la cruz.

 

Posteriormente, algunos apóstoles robaron el cuerpo de Judas durante la noche y lo ocultaron. Después proclaman que Jesús había resucitado, provocando un gran desorden. El sumo sacerdote ordena que se impida la expansión de este rumor. El siguiente capítulo confirma que Jesús ha ascendido al tercer cielo. Él mismo confirma específicamente que no está muerto. Corrobora de nuevo su inocencia, es decir, que no se ha llamado a sí mismo el Hijo de Dios, de modo que en el día del juicio los demonios no podrán mofarse de él. Ha sido solamente la gente quien lo ha llamado Dios e Hijo de Dios. Sin embargo, Dios mismo había decidido que fuera objeto de mofa en este mundo mediante la muerte de Judas, puesto que todos los que se encontraban allí estaban convencidos de que se había crucificado a Jesús. Esta mofa seguirá hasta la llegada de Mahoma, el enviado de Dios (véase RR CCXX,484).

 

Luego, Jesús ordena a Bernabé que escriba un Evangelio y Bernabé promete hacerlo. Jesús afirma de nuevo a sus apóstoles que no ha muerto ni ha resucitado, sino que es Judas quien ha sido crucificado (RR CCXXI,486).

 

5. ¿Es el Evangelio de Bernabé un evangelio islámico?

 

El EB contiene ideas propias del pensamiento islámico que hacen recordar totalmente al lector el Corán o la tradición musulmana, si bien nunca se hace mención del islam, sino solamente de Mahoma. En las siguientes afirmaciones podemos apreciar las alusiones más evidentes.

 

El EB sostiene que el Antiguo Testamento ha sido falsificado por la tradición humana de falsos fariseos (CLXXXIX,424).

 

Varios profetas, como Adán, Abrahán, Ismael, Moisés, David y Jesús, el hijo de María, se ven confirmados como enviados de Dios. Adán llega incluso a recitar el credo musulmán.

 

Según el EB, el nacimiento de Jesús fue anunciado a Ismael, no a Isaac. Abrahán sacrificó a Ismael en lugar de Isaac.

 

Jesús no es descendiente de David. Dios dice a María y a José que mantengan apartado a Jesús del vino, de las bebidas fuertes y de la carne impura, es decir, de la carne de cerdo. Jesús es solamente enviado a Israel. Recibe su revelación cuando tenía 30 años mientras hacía su oración del mediodía; se ve rodeado por una luz brillante y por ángeles, mientras que el arcángel Gabriel le entrega un libro que entra en su corazón.

 

Jesús dice que Mahoma es el más grande de los dos y que no es ni siquiera digno de soltarle las correas de sus sandalias. Jesús anuncia la llegada de Mahoma. Así pues, Jesús asume el papel que Juan el Bautista juega en el Nuevo Testamento. Jesús proclama la llegada de Mahoma, llamándole por su nombre, y pide a Dios que lo mande para salvar al mundo.

 

La crucifixión de Judas no coincide con lo que se nos cuenta en los Evangelios, pero podría relacionarse con la única vez que se habla de la crucifixión en el Corán (4,157-158).

 

El EB ya emprende una interpretación apologética del cristianismo cuando advierte que el apóstol Pablo se ha desviado de algunas doctrinas cristianas. Por ejemplo, Bernabé siente un gran pesar de que Pablo lo hubiera tentado a creer que Jesús era el hijo de Dios.

 

6. El EB contradice el Corán

 

Por otra parte, debemos hacer hincapié en que hay afirmaciones en el EB que no concuerdan con el Corán ni con la Biblia. Entre las que no concuerdan con el Corán encontramos la descripción del infierno como un lugar de paso para los pecadores. También está en contradicción con el libro sagrado la reiterada afirmación de que Mahoma es el Mesías. El EB niega en varias ocasiones que Jesús sea el Mesías, pero al mismo tiempo, en cambio, lo llama Chrissto (Cristo). Suponemos, por consiguiente, que el autor no sabía que Cristo es la traducción griega del término hebreo Mesías (el ungido).

 

Según el Corán, Jesús nace en Jerusalén; para el EB nace en Belén. En el Corán nace bajo una palmera, en el EB en una posada. En el Corán, María sufre grandes dolores en el parto (19,23), mientras que en el EB da a luz a Jesús sin dolor alguno.

 

Para el Corán existen siete cielos (2,29), mientras que para el EB hay nueve. El décimo cielo es el paraíso.

 

El EB defiende claramente la monogamia, mientras que la mayoría de los musulmanes interpretan la sura 4,3 como legitimación para tomar hasta cuatro esposas.

 

7. Errores objetivos en el EB

 

El mismo EB evidencia que es una falsificación. Si Bernabé había sido contemporáneo de Jesús, entonces el Nuevo Testamento no se había completado aún. Por consiguiente, el EB habría anunciado su propio destino. Además, los errores geográficos e históricos que contiene, confirman que su autor no había ido a Palestina ni puede haber vivido en el siglo I d.C.

 

El EB sitúa a Nazaret en la orilla del lago de Galilea, cuando sabemos que se encuentra en la cima de una colina. Según el EB, Jesús sube desde el lago de Galilea hasta Cafarnaúm, cuando esta ciudad se encontraba junto al lago. El EB dice que Jesús se embarcó para zarpar hacia Jerusalén, pero Jerusalén se encuentra tierra adentro y no se puede llegar a ella por barco. Según el EB Nínive está junto a la costa mediterránea, pero se encuentra tierra adentro en la ribera del Tigris.

 

La fecha del nacimiento de Jesús no concuerda con el período histórico del mandato de Pilato, Ananías y Caifás. El EB dice que había 500.000 soldados romanos en Palestina. Sin embargo, en el siglo I d.C. esta cantidad podría haber sido la correspondiente al número de soldados en todo el imperio romano, pero no en Palestina. El EB dice que en tiempos del Antiguo Testamento había 17.000 fariseos. Sin embargo, el partido fariseo no surgió hasta el s. II a.C. El EB describe un verano europeo: todo da fruto (RR CLXIX,390). Sin embargo, en Palestina llueve durante el invierno y en verano la tierra está seca.

 

8. ¿Indicios de una composición medieval?

 

Aparte de las alusiones a la doctrina islámicas que contiene el EB, las discrepancias con la historia y la geografía de Palestina y la ausencia de una fuente fidedigna que nos hable de su existencia con anterioridad al siglo XVIII, existen muchos indicios en el mismo texto que apoyan la tesis de que podría haberse escrito entre el siglo XIV, la Baja Edad Media, y el siglo XVI, comienzos de la Edad Moderna. Presentamos a continuación unos cuantos ejemplos que hacen más que improbable situar este texto en el siglo I de nuestra era.

 

Ya en 1907, los editores de la primera edición, Lonsdale y Laura Ragg, señalaron los notables paralelismos que existen entre el EB y las obras del más grande poeta italiano, Dante Alighieri (1265-1321), por ejemplo La divina comedia, especialmente la descripción que hace del cielo, el infierno y el paraíso. Con respecto a la posible relación directa entre ambos textos, Lonsdale sospecha que el EB y La divina comedia se escribieron independientemente, pero en un ambiente muy parecido. Las investigaciones posteriores ampliaron este período hasta el siglo XVI.

 

El EB respalda un estilo de vida que recuerda mucho al lector a los monjes ascetas de la Edad Media. En numerosas ocasiones, por ejemplo, se condena la risa como un pecado, mientras que el llanto se considera una expresión propia de la vida espiritual (cf. CII,236).

 

El EB cita versículos de la Biblia según la versión Vulgata, que no apareció hasta finales del siglo IV y que llegaría a convertirse en la Biblia oficial de la Iglesia Católica.

 

El EB nos dice que Jesús y sus apóstoles habían observado los cuarenta días (RR XCII,212). El período de los cuarenta días de la cuaresma antes de la pascua no se introdujo hasta el siglo IV d.C., con el objetivo de recordar a los cristianos el sufrimiento y la muerte de Jesús, algo que era imposible antes de que acontecieran.

 

El EB habla de una moneda de oro, el dinar que tenía un valor de 60 minas (RR LIV,128). Esta moneda se usó solamente durante un breve período de tiempo en la España medieval, un argumento que apoya la tesis de que el EB se escribió en este país. El EB habla de toneles de madera para guardar el vino, mientras que en Oriente Medio se usaban, por lo general, los odres hechos de cuero.

 

En contra del Corán, el EB dice que María dio a la luz sin dolor, una idea que tuvo su origen en la iglesia medieval.

 

El EB subraya la importancia de la limosna, el ayuno, la peregrinación y las cinco oraciones diarias, que también son observadas por Jesús (cf. RR LXXXIX,206), lo que indica que el texto se escribió después de que surgiera el islam.

 

En el EB se dice que el fruto prohibido del paraíso, indeterminado en el texto del Antiguo Testamento, era una manzana (cf. RR XXXIX,90). También este dato procede de una evolución ulterior en la historia de la Iglesia.

 

Estos y otros detalles constituyen la razón por la que la mayoría de los comentaristas no musulmanes se niegan a fechar el documento en un período antiguo de la historia de la Iglesia.

 

9. La inserción del EB en el mundo islámico

 

No sabemos aún quién fue el primer autor musulmán que habló de este Evangelio. Hay pruebas de que fueron los apologetas musulmanes de mediados del siglo XIX quienes comenzaron a usarlo. A partir de entonces, los especialistas musulmanes comentan cada vez más que existe un Evangelio cristiano antiguo que prueba la verdad del islam. En este contexto merece particular atención Muhammad Raschid Rida (1865-1935), un notable apologeta egipcio, teólogo reformista y discípulo del todavía más famoso Muhammad Abduh (1849-1905). Jugó un papel clave en su propagación por el mundo islámico al encargar que se tradujera a la lengua árabe en 1907, justo el mismo año en que apareció la traducción y edición inglesa de L. y L. Ragg, añadiendo un comentario positivo que apoyaba su autenticidad. A Muhammaad Rida le interesaba este Evangelio porque él era ya uno de los grandes defensores de la superioridad del islam sobre el cristianismo y escribía numerosos ensayos con el objetivo de probar que el cristianismo carecía de lógica, era producto de una tergiversación y resultaba increíble; para ello recurría a las obras de los teólogos que usaban los métodos histórico-críticos.

 

Entre los estudios musulmanes más exhaustivos que justifican el EB destaca el libro de M. A. Yusseff The Dead Sea Scrolls, the Gospel of Barnabas and the New Testament (Indianápolis 1985). En unas 130 páginas, Yusseff intenta demostrar que entre el EB y el Bernabé del Nuevo Testamento existe una cadena ininterrumpida de narradores (en árabe isnâd). En esta obra dice lo siguiente: Este libro es el primero de toda una serie de obras que se fundamentan en un método científico…Descubramos, por tanto, la verdad (p. 1). Para justificar el EB tan exhaustivamente como le es posible, vuelve a ponderar gran parte de la historia de la Iglesia primitiva. En primer lugar, el autor intenta usar el método histórico-crítico para probar que Jesús no puede haber sido Dios ni el Hijo de Dios. Critica con vigor la Trinidad y justifica el envío de Mahoma, pero no aborda la investigación de las objeciones que hemos hecho al EB. Según Yusseff, Bernabé, después de discutir con Pablo, escribió su Evangelio usando el Evangelio de Mateo para contrarrestar la conspiración de los seguidores de Nicolás, los nicolaítas, que habían cambiado el texto bíblico. Estos discípulos de Nicolás, que, según Yusseff, sostenían que Jesús era el Hijo de Dios, y entre los que se encontraba el apóstol Pablo, también escribieron el Decretum Gelansium (sic., pero el término correcto es Gelasianum), las escrituras prohibidas, de las que el EB formaba parte. Según Yusseff, la Iglesia contemporánea se mantiene en la tradición de los nicolaítas y, por consiguiente, rechaza el EB y no es la heredera de la legítima fe de Abraham. Más bien, la cultura greco-romana influyó tanto en la fe religiosa judía que la condujo al sincretismo. Al igual que la doctrina de la Trinidad, el intento de venerar a un ser humano como Dios (y en este punto Yusseff traza un paralelismo con la divinización de César), tiene claramente un origen pagano. Los descendientes espirituales de Abraham son, en sentido espiritual, los musulmanes (p. 123).

 

Conclusión

 

Con tantas valoraciones y tesis tan diferentes, el lector que busque la verdad deberá aplicarse especialmente a leer el texto original del EB con apertura crítica para llegar a tener una opinión fundamentada. Será, por consiguiente, importante que se estudie una traducción verdaderamente fidedigna del original. La traducción de L. y L. Ragg ha sido meticulosamente realizada y ha tenido en cuenta el rigor propio de todo proyecto científico.

 

Concluimos formulando una pregunta más: ¿Pueden declararse simplemente las enseñanzas de los cuatro evangelios canónicos unas posiciones intrusas de unos cuantos cristianos paulinos que se equivocaban? Con otras palabras, ¿es legítimo negar exhaustivamente la autoridad de los escritos del Nuevo Testamento como Sagradas Escrituras que configuran el cristianismo y comunican genuinamente la fe cristiana sin cerrar los ojos, al mismo tiempo, al fenómeno de la fe cristiana y las iglesias que confiesan y practican esta fe, observando todas ellas el Nuevo Testamento?

 

Y, finalmente, ¿cómo podemos aceptar un texto como un evangelio auténtico cuando contiene tantos errores y contradicciones, no sólo con respecto a las Sagradas Escrituras cristianas, sino también con respecto al Corán, y que claramente tiene los indicios de haber sido escrito siglos después de la aparición del Nuevo Testamento y también después del nacimiento del Corán?

 

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J. Prof. Dr. T. Specker,
Prof. Dr. Christian W. Troll,

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